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lunes, 26 de septiembre de 2016

La gente se ata a otras personas para poder ahorcarse mejor

"Te ves tan hermosa
cuando estás triste
que quisiera encerrarte
en una cajita de cristal
para que te quedes así,
infelizmente bella,
para siempre."

"Quiero plantarte en una maceta
en el jardín de mi casa,
regarte todos los días
para que crezcas fuerte,
pero que no puedas irte
a ningún lado jamás
a menos que yo te lleve."

"Me alegra que seas inseguro,
completamente imperfecto,
así no me siento menos,
así me ves superior,
y creés siempre erróneamente
que nunca vas a tener
a nadie mejor que yo."

"Y que llores por las noches
así espanto a tus fantasmas;
acariciar tu pelo
y decirte que todo
va a estar bien
es tocar el cielo
con el alma."

La gente se ata
a otra gente
para poder
ahorcarse
mejor.

Se regocijan en problemas ajenos
para ignorar los propios
por un rato más;
quieren protagonizar
el musical de tu vida
cuando no pueden ni silbar
la Oda a la Alegría.

-el 73% de las relaciones humanas me parecen algo enfermizo y horrible-

viernes, 3 de abril de 2015

El Poder del Diálogo

¿No sería todo más fácil si hablaramos?

No sé qué podríamos decir, no sé cuándo podríamos hacerlo, no tengo idea de cómo empezar, pero... ¿realmente no creés que sería mejor así? "Hablando se entiende la gente" goes the saying, y si yo no soy el primero en hablar es porque:
a.- todavía estoy intentando descubrir cómo carajo empezar;
b.- siento que hablarte sería para peor, que podría dañarte de algún modo. Y no quiero.

En el primero de los casos, es sólo cuestión de tiempo. Si no encuentro un buen comienzo, recurriré a uno no-tan-bueno, uno de mierda quizá, pero voy a hacerlo. Porque sí, porque no puedo quedarme sin decir las cosas, me hace mal.
El segundo de los casos es infinitamente más complicado. El segundo de los casos implica que quiero charlar, tal vez tenga preparadas todas las cosas que quiero decir PEEERO no las digo porque no sé si vos querrás que te hable. Es como si tuviera una balanza: en un plato, el alivio que me traería a mí que conversemos; en el otro, las complicaciones que podría traerte. Y, a veces (casi siempre), es aún más complejo que eso, porque soy un egocéntrico de primera y tiendo a darme gran importancia en la vida de los demás. Capaz que a vos no te afectaría en lo más mínimo, pero yo me vivo planteando los peores escenarios. Tal vez no te importa, tal vez soy el único de los dos que le sigue dando vueltas, tal vez estás haciendo exactamente lo mismo que yo. Hay miles de posibilidades.

Por todo esto que digo, quiero pedirte algo (y, sí, ya sé que es raro pedirle algo a una persona que creés que está enojada con vos, pero creo que otra no me queda): dame un pie. Si te interesa, claro, si tenés algo que decirme, dame un pie. Un hermoso y simple "hola". Yo me encargo del resto, lo prometo. No sé cómo, de seguro lo abordo del peor modo posible, pero lo hago. "Hola", ya sabés. ¿No es una linda palabra? ¿No es simpática? ¿A quién se le ocurrió empezar a saludar diciendo "Hola"?

Hola.
Holaquétal.
Holacómoestás.
Todos me sirven. Solamente elegí uno y decilo. Por favor...

lunes, 11 de junio de 2012

¿Qué pasó con mis sueños?

No, esto no es ningún tipo de relato, disculpen. Esto va para mi "yo" de antes, supongo.

Tic, tac. ¿Dónde quedaron mis ambiciones? Tic, tac. ¿Se murieron con el tiempo?
Y es que ya no sé dónde está el chico que quería estudiar ciencias políticas para llegar al poder y cambiar las cosas; ni qué ocurrió con aquel joven escritor que se sentía cómodo entre renglones y teclas. En su lugar, hallo a un pibe que disfruta el momento, y de quien es ahora mismo; pero sin ningún tipo de sueños para el futuro.
Bueno, casi.
Tengo una única meta para mi vida, además de mi propia felicidad: ser buen padre. Me hace mucha ilusión el que, algún día (dentro de muuucho tiempo, que no lo quiero a corto plazo), tenga mi propio hijo; me gustaría criarlo y verlo crecer, inculcarle los valores que yo creo correctos, dar todo por hacerlo feliz y sentir que hice de él una buena persona. No sería de esos padres que quieren que el hijo sea inteligente para que estudie medicina y sea doctor "como yo nunca fui", para nada; detesto a aquellos que quieren vivir sus sueños a través de su descendencia, yo quisiera hacerlo feliz por su alegría misma, y con su vida que haga lo que él prefiera.
Es curioso cómo me refiero en masculino a este futuro cachorro de humano, no es ningún tipo de sexismo, quiero aclarar; si fuera chica igual haría todo, y más, por ella. Pero me nace decirlo en masculino, andá a saber por qué...


En fin, esto no venía al caso. Pero sí viene el que no sé que voy a hacer con mi vida. No busco reconocimiento, ni me encuentro ningún talento, ni tengo algún hobbie del cual pueda vivir. Me sabría adaptar a varios tipos de trabajo, porque sé que quiero mi independencia económica, pero no tengo idea de qué estudiar. Lo que antes veía tan claro gracias a mis ideales, hoy se desdibuja:
"¿Ciencias políticas? Si, porque después de estudiarla vas a entrar a trabajar de presidente, no sabés. Capaz que hasta te nombran rey, y todo. No, no, no. No tenés quién te meta a toda esa esfera; ni tenés suficientes ideas; ni tenés un referente; ni gente que te apoye. Y sin nada de eso, en este campo, no tenés nada."
La única idea racional que tuve en estos últimos tiempos es la de estudiar Comunicación Social, Marketing y Administración de Empresas. Pero no una de las tres, necesitaría saber de todas para escalar en una compañía a la cual podría ingresar si sigo teniendo, a la hora de terminar mis estudios, ese pivot dentro. Y ni siquiera es algo que me guste mucho...

"¿Y qué te gusta?"
A mí me gusta la música, pero no tengo el talento como para vivir de ella. Me gustan los videojuegos, pero no tengo madera de programador, y mucho menos de diseñador (sin contar que es una industria sin desarrollar en nuestro país). Me gusta el comercio, el trato directo con el cliente...
¡Eso es! ¡Comercio de música, o de videojuegos! ... "Pero con eso no serías más que un empleado, De Frenza." Cierto. Pero podría tener mi local, y ya no sería un empleado. "¿Con qué capital?", pregunta la voz en mi cabeza. Touché. Tendría que trabajar, juntar la plata, y poner mi tienda. Puede tomar mucho tiempo, y no sería lo más seguro, pero es algo que me gustaría.

Pero esto no se trata sólo de ambiciones laborales. Antes, hace un año, tenía el sueño de recorrer el país en moto, pero hoy en día el realismo de mi cabeza lo hecha por tierra. Primero, porque para manejar una moto lo suficientemente grande, necesito cierta "antigüedad legal" como conductor; segundo porque simplemente no puedo dejar todo acá por un tiempo indeterminado. Tengo mis relaciones con la gente, y no puedo desaparecer. No puedo obligar, tampoco, a nadie a venir conmigo, y no soy una persona tan solitaria como para emprender una travesía así sin nadie al lado.
Y con eso ya como que a uno se le van las ganas...

PD: Disculpen la entrada extremadamente personal y larga. Es que quería plasmar mis pensamientos en algún lado, y acá viene bien, donde cualquiera puede verlo, o no.

jueves, 26 de abril de 2012

Hola.

 Hola. Hoy siento la necesidad de escribir. Pero no historias, sino contar... No sé qué, contar cualquier cosa, y hablar de la gente en general. Y permítanme decir que la gente, en general, es bastante pelotuda; y que amo cuando la gente, desde el respeto, le marca su idiotez a los demás. Como mi vieja, el otro día:
 Ibamos en auto, volviendo a casa (y como todo aquel que conozca mi casa sabrá, ya que vivo cerca de un importante cruce de vías, a veces mi viaje se encuentra detenido por el paso de un tren); y justo comienza a pasar el tren. Los autos empiezan a hacer fila, quedamos cerca de la mitad de la cuadra. Amontonamiento, autos queriendo pasar por lugares inhóspitos con tal de escapar al embotellamiento, puteadas, y bocinazos. Sobretodo bocinazos. Y no hay nada más irritante que un imbécil atrás de un volante, accionando un elemento que todo lo que hace es molestar a los ajenos, creyendo que así solucionará algo.
 Un minuto. Dos; cinco; casi diez. En el transcurso de esos fatídicos casi 600 segundos el tarado en cuestión no dejó de accionar su claxon -jeje, claxon, me causa la palabra :B-, por lo que al terminar de pasar el tren, mi madre asoma la cabeza por la ventana, y le grita al resto de autos: "Gracias, loco, en serio; muchas gracias por tocar la bocina, ¡de no ser por vos, no terminaba de pasar el tren!", y habiendo roto todos los sarcasmómetros, se metió de nuevo al coche, y continuamos camino.

 Entrando a otro tema totalmente distinto: ¿Soy el único que está HARTO de que, en la calle, la gente primero te mire a los ojos, luego se fije en tu calzado, y después continúe caminando? Gente, les tengo una noticia: ¡YO NO TENGO SUBTÍTULOS, NO ME MIREN LOS PIES! ¿Qué onda, eh? ¿Qué, las zapatillas les van a decir quién soy, o a caso esperan encontrar en mi suela la felicidad eterna? Realmente, me molesta MUCHO (como de seguro habrán notado por el abuso de mayúsculas en este párrafo). Pero, bueno, es la que hay. Yo voy a seguir caminando tranquilo, con la vista en alto; que los ojos me dicen mucho más que cualquier marca de  ropa...

lunes, 9 de abril de 2012

Scott Pilgrim

Bueno, escribo esta entrada como un punto medio entre reflexión y análisis. Anoche terminé de leer el último tomo del comic del título, y tengo que decir que estoy ante una obra más que respetable. No voy a endiosarla como muchos hacen, pero si voy a reconocer que, detrás de esos dibujos tan simples, hay una historia muy creativa, narrada del modo más particular, obteniendo un resultado que engancha, que hace no querer dejarlo hasta haber sabido todo.
Con monigotes cumpliendo roles de toda clase, es casi imposible no encontrarse en al menos UN personaje del comic -personalmente, Scott me parece hecho a mi medida; sólo que soy menos estúpido (o eso creo)-. ¿Y si no te encontrás en nadie? No importa, le agarrás cariño (y odio) a más de uno: imposible no creer que Wallace es lo más; de a ratos Ramona es la chica ideal para cualquiera, luego es totalmente deleznable; despreciar a Envy Adams o a Julie por sus comportamientos es especialmente sencillo, etc. Además, con guiños todo el tiempo a la cultura gamer, y friki en general, realmente dan ganas de llevar una vida así, tan suelta y simple, pero entretenida a la vez.
Así que tengo otra cosa más a añadir a mi lista de cosas que no me gustaban hasta que los probé:
-Death Note
-System of a Down
-Scott Pilgrim

Y hasta ahí llego. Creo, es muy temprano como para recordar algo... ¿Qué va a seguir? ¿Las pelis de Wallace y Gromit? Mejor no digo nada, porque ya veo que si.

miércoles, 4 de abril de 2012

Empastillame.

Tragás el comprimido, y no ves la hora de que haga efecto. Te acostás y ya no tenés ni en qué pensar. Querés dormir, pero no tenés sueño. No podés hacer nada más que estar allí tirado. Y te cansás de descansar tanto; te molesta sentirte bien de a ratos, porque sabés que se te va a pasar. Y ni bien se te pasa, ya estás tomándote otra pastilla. Ahora, para hacer tiempo, te vas a bañar. Eso también baja la fiebre, pero con 4 pastillas diarias, no estás como para tomar 4 duchas al día.

¿Leer? No. Te destroza la vista.
¿TV? No sólo te cansa los ojos, sino que es aburrida. No hay un programa bueno.
¿PC? Adiviná. Otra que también hace mal a los ojos.

Reposo ABSOLUTO me dijeron. Yo lo que quiero es tomar otra pastilla antes de que corte el efecto de la anterior, y seguir mi vida normal. Porque tengo fiebre y tos, pero nada más.
Bueno, en realidad tengo muchas cosas más, pero cada día tengo una diferente.
Estar todo contracturado, sentir latir la cabeza, escuchar las voces como si estuvieran robotizadas, perder el equilibrio, entumecerme de repente. Cada día es una distinta, pero al menos se elimina la del día anterior...

-El antibiótico está bastante bueno, ¿no puedo tomar uno más?
-No, no, la dosis es de 500 mg cada 12 horas.
-Ah, ¡no es justo! Si me porté bien, y eso me va a poner sano; y además es rico, ¡dejame tomarme uno más!
-No, basta; "no" es NO. Ahora dejá de hablar solo...


-yo les prometo que ni bien me sienta bien, sigo actualizando con cosas más... literarias, por ponerles algún nombre, no tanto pedo mental mío; pero sólo cuando me sienta bien-

martes, 27 de marzo de 2012

Agobiado.

No, esto no es ningún tipo de cuento, sólo no me sentí bien anoche...
¿Te pasó alguna vez que te sentías mal, TAN mal, que tu propia respiración te aturdía; que la voz aguda de cualquier persona, o un ruido fuerte de procedencia aleatoria, te hacía querer gritar, llorar, y arrojar mil cosas por el aire?
Así estaba anoche. No soportaba ni los ojos abiertos, ya no tenía ganas de ver. Para peor, tuve que lidiar con los caprichos de mi hermana, y todo aquel que tenga hermanos menores entenderá cómo se siente. Comí solamente para saber que no iba a tener hambre, y me acosté a las 21:45. Si, leíste RE bien, a las 10 menos cuarto. Imaginate cómo estaba...
Envuelto en sábanas, sólo quería dejar de escuchar mi propio interior, que mis inhalaciones no retumben en mis oídos, que el aire exhalado no se quede a jugar con mi tímpano, que se acalle el latido de mi propia cabeza. Ni siquiera pensaba, al menos no con palabras, para que no haya una voz más gritando.
A todo esto, debía fingir bienestar. ¿Por qué? Simple. No me gusta estar enfermo. No me gustan los doctores, ni los hospitales, ni los remedios. Si demuestro malestar, mis padres van a estar pendientes (y es lo lógico, no digo que tenga nada de malo) de si llega mi mejoría. ¿Y si no llega? Al sanatorio. Y no quiero. No quiero que venga un tipo a medicarme.
"Pero, boludo, te hace bien" podrías pensar, y la verdad es que TENÉS RAZÓN, pero igual prefiero evitarlo. ¿Miedo al doctor? Puede ser estúpido, pero capaz que sí. Es decir, sé que están para ayudar, pero a toda costa voy a evadirme de ellos...
En un punto de la noche se hizo imposible de disimular lo mal que me sentía. Mi madre me tomó la temperatura, más de 38° C. Me dio una pastilla, me abrigaron mejor, volví a cubrir mi cuerpo entero con la sábana, como si de un sudario temporal se tratara, y sin notarlo, caí a los brazos de Morfeo. Por suerte, porque no aguantaba más estar así.
Luego de algunas horas, desperté, y noté que me sentía mucho mejor. Ahora mismo me siento mucho mejor, nada más me duele mirar hacia los costados, o hacia arriba y abajo (mover los ojos, básicamente).
"¿Y si te sentís mejor, para qué escribís?" Porque anoche pensé en hacerlo, pero no pude porque no soportaba los ojos abiertos, ¿no te acordás que lo dije al principio? Y no me voy a quedar sin escribir algo que quise plasmar en algún lado...